sábado, 7 de junio de 2008

Opera

Siempre he sentido un interés un poco adictivo por aprender cosas y con los años me he dado cuenta de que a veces, las ansias de aprender me han jugado malas pasadas, porque cuanto más sé, más ignorante y frustrada me siento cuando me enfrento a algo que desconozco totalmente y esa frustración me bloquea y bloquea mi capacidad de enfrentarme a ello hasta que consigo encontrar un mecanismo con el cual afrontar lo que, para mí, ya ha pasado a convertirse en una meta a alcanzar.
Tres grandes bloqueos he tenido hasta ahora en mi vida. El primero y segundo fueron parejos, pues me encontraba cursando ambos estudios al mismo tiempo. Durante mis años de facultad tuve que leer infinidad de libros, solamente dos no conseguí acabar: la Eneída ( Virgilio) y To the Lighthouse ( Virginia Woolf), ambos en mi tercer curso de facultad. Tres años después, mientras cursaba estudios de doctorado, me tocó preparar un ensayo sobre Virginia Wolf en uno de los seminarios a los que me apunté. Me llevé un disgusto mayúsculo, no me gustaba Virginia Woolf y no apetecía nada tener que escribir unas treinta páginas de ensayo sobre un tema que no me motivaba en absoluto, pero acepté el reto. El libro que me asignó mi tutora fue Mrs. Dalloway, me encantó, me desbloqueó,se convirtió en uno de mis libros preferidos ( y del que más puedo hablar), conseguí después leer To the Lighthouse y hoy en día Virginia Woolf es el tema central de mi tesis doctoral.
El segundo incidente fue parejo a la escritura del ensayo sobre Virginia Woolf. Estaba enfrascada aquel año en un curso sobre Literatura y Cine que se centraba en las adaptaciones literarias al cine y los problemas que se planteaban al hacerlo. El trabajo de final de curso tenía dos partes, una teórica, fácil de realizar con un trabajo previo de documentación en biblioteca, y otra práctica que se convirtió en un calvario porque mis conocimientos sobre literatura eran amplios, pero mis conocimientos técnicos sobre cine y guiones en aquel momento no lo eran en absoluto, y no había mucho material al respecto para ayudarme, pero hablé con mi profesor y me dijo que usase mi ingenio para la parte práctica y eso hice, llevándola a mi terreno, el de la literatura.
El más importante de mis bloqueos lo he tenido con la Opera. Desde hace años he ido coleccionando cds, libretos y dvds o videos sin poder enfrentarme al reto de disfrutar de una pieza de Opera. Mis conocimientos musicales no son expertos, más bien básicos, y las Operas están escritas y cantadas principalmente en italiano y alemán ( yo sé inglés y algo de francés), así que me sentí bastante frustrada la primera vez que puse un cd y me senté a escuchar. Lo intenté tiempo después sin éxito y acabé por abandonar pero con esa espina clavada. Hace un par de meses, en una clase con adultos, uno de mis alumnos habló de Opera, resultó ser gran amante y conocedor de este tipo de música así que iniciamos una charla en la que le conté mi frustración y él me indicó cómo acercarme y experimentar el placer de escuchar Opera. Ese mismo fin de semana seguí sus indicaciones y , ¡por fín,! he podido quitarme esa espina y disfrutar plenamente de este arte. Aún me falta mucho por descubrir y aprender pero sin lugar a dudas queda incluida en mi lista de actividades placenteras y relajantes.
Supongo que habrá nuevos bloqueos pero después de afrontar con éxito el más grande de todos sé que ante cualquier otro que se presente en el futuro encontraré la forma de superarlo.

Supongo que piezas tan conocidas como las dos que abajo aparecen tienen la culpa de que haya sentido la necesidad de, también, poder disfrutar de este gran arte.


2 comentarios:

Javier dijo...

los bloqueos son necesarios porque nos ayuda a aprender, si bien, también es necesario intentar no tenerlos, es decir: prepararse para que aquello no ocurra, aunque sea difícil.

me ha encantado este post, tu forma de narrarlo y de afrontar tus recuerdos con la belleza de la palabra.

felicidades por lo de virginia wolf, un gran personaje.


saludos!!!!

Morgenrot dijo...

¡ Ay, Ane ! ¡ qué eres una luchadora perfeccionista ! y eso me recuerda tanto a mí.

Siempre hay una inquietud o muchas, y una frustración, o muchas. Siempre saltando pértigas...


Un beso, que te comprendo y bien